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martes, 2 de mayo de 2017

Juegos que no divierten


Si las palabras nos sirven para delimitar significados, los juegos nos permiten, frecuentemente, facilitar su compresión. Además de ser una herramienta de comunicación para niños y niñas, nos aportan entretenimiento, diversión, estimulan determinadas habilidades prácticas o psicológicas y nos ayudan a mejorar determinadas destrezas. Jugar nos ayuda a crecer y a desarrollarnos.

Pero también enseña, desde el ámbito social, a regirnos por determinadas normas y reglas ya impuestas... ¿Hablamos del Parchís?


El parchís es una variación del Pachisi, un juego eminentemente machista, originario de la India, en donde nació en el siglo XVI. El tablero actual, en forma de cruz, representa el jardín del emperador mogol Akbar el Grande (gobernador de la India desde 1556 hasta 1605). La meta del tablero simboliza el trono en el que el emperador se instalaba en el centro del patio. 

El tablero en el que se jugaba era el patio, con forma de rectángulo y dividido en cuatro partes simétricas, según la concepción (musulmana) del Edén. 

Las más bellas y exquisitas mujeres del país se disputaban el honor de actuar como piezas en esta diversión del emperador. Las doncellas competían así por su favor, siendo utilizadas como fichas, que se desplazaban de casilla en casilla entre los arbustos y la vegetación del jardín. 

Los dados que decidían la suerte de las participantes eran cauries, unas conchas de moluscos muy bellas y llamativas por sus colores. Se contaba un punto por cada concha si caía con el hueco hacia arriba. 

Veinticinco (Pacisi en hindi) era el máximo resultado posible que se podía obtener al lanzar las conchas y, de este número, proviene el nombre del juego: Parchís

En el palacio de Agra, aun se conserva uno de los jardines indios utilizados para este juego...

¿Cambiamos el sentido de la meta?
¿Te animas a personalizar tu parchís?
¿Y a cambiar el sentido de los juegos con los que crecen nuestros niños y nuestras niñas?

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